Breve historia de la UCU

La Universidad de Concepción del Uruguay, funde sus cimientos educativos en una tradición comunal que data del siglo XIX, y que retoma en su actividad cotidiana el espíritu de los fundadores de la asociación educacionista que posibilitó con su política de aperturas la consolidación de un proyecto de educación superior privada en la costa oriental de la provincia de Entre Ríos.

Como tal, la Universidad de Concepción del Uruguay, reconoce como pilares constructores de su identidad la tenacidad, la visión de futuro y la impronta acción ciudadana y fraternal de los jóvenes “casi niños” estudiantes del Colegio Justo José de Urquiza (hoy Colegio Nacional del Uruguay).
     
Es en esta institución, que lleva el nombre de su fundador, el Capitán General Don Justo José de Urquiza, y que fuere creada en el año 1849, donde se concentran y difunden los conocimientos de las ciencias, artes y técnicas por aquel entonces, bajo la modalidad del régimen de internado (como era norma de la época) para los alumnos que, venidos en gran parte de provincias lejanas y países vecinos, no podían caer en la incierta situación de encontrar albergue para desarrollar sus estudios.

Bajo el rectorado, del Dr. Alberto Larroque, entre 1854 – 1864, el hoy Colegio Nacional del Uruguay, se había afianzado como valuarte educativo de la región y en sus aulas se iluminaban y proyectaban las mentes de muchos de los jóvenes que luego serían personalidades centrales de la historia política, científica y artística de la Nación.

No obstante, el asesinato del General J. J. Urquiza (11 de Abril de 1870) y la larga disputa que sobrevino hasta 1876, desataron toda suerte de luchas intestinas, crisis institucionales, decadencia económica y posiciones políticas encontradas.

Hacia 1877, el histórico Colegio sufría la decisión nacional de suprimir las becas con que el Gobierno favorecía a muchos de sus alumnos del internado. El sistema de internado se mantuvo, aunque fue cuestionado a nivel de las esferas educacionales y parlamentarias, pero sería para aquellos alumnos que podían pagarlo, tornándose angustiante la situación para aquellos internos becados, de familias sin recursos y de lugares remotos a la ciudad.

La medida generó, a partir de la inicial postura emprendedora del estudiante Juan Vidart, una importante serie de actividades a fin de superar la situación declinante de por entonces.

“Socorro a los estudiantes que por supresión de las becas de las provincias o por otras circunstancias no pudieron continuar sus estudios”, sería el lema de la jóvenes que junto vecinos destacados de la ciudad pondrían en marcha la obra fraternal.

Entre ellas la voluntad de superar tales limitaciones se canalizó a partir de la creación de una Sociedad de Socorros, que posibilitara la continuidad de los estudios de los jóvenes afectados, concretando en 1877 la creación de lo que es hoy la Asociación Educacionista “La Fraternidad”, institución forjadora de la historia y ethos educativo de la Universidad de Concepción del Uruguay.
     La impronta de la participación y compromiso de la ciudadanía uruguayense, fue clave en la definición de esta institución; vecinos y jóvenes dispuestos a colaborar con aquellos que quedaban en riesgo de perder sus derechos a la educación se congregaron en la Magna Asamblea del 14 de Mayo de 1877, en el teatro 1º de Mayo, creando “La Fraternidad”.

Entre los jóvenes que participaron de aquellos momentos instituyentes de la Asociación se encontraban quienes luego serían sobresalientes personalidades del país en sus diversos campos, como José B. Zubiaur, Facundo Crane, Francisco Barroetaveña, Máximo y José Álvarez, Martiniano Leguizamón, Pedro J. Coronado, Cipriano Ruiz Moreno, Luis A. Peyret, Fructuoso Hermelo, entre otros.

“La Fraternidad” pasó así a ser la hija espiritual del Colegio y fue desarrollando en el seno de su propio Internado el sostenimiento de generaciones de jóvenes que se acercaban a la ciudad de Concepción del Uruguay, para buscar nuevos horizontes y sentidos dignos a sus vidas a través de la noble tarea del aprendizaje continuo.

La Asociación fiel al mandato de su creación sostiene actualmente su Internado para jóvenes brindando así la posibilidad a muchos de ellos desenvolver sus estudios secundarios.
Para el cumplimiento de tal fin, se destina aún hoy, un importante aporte becario que cubre la mayoría del costo total de sus gastos, más el apoyo gratuito de asistencia médica, biblioteca propia, profesores de apoyo y un adecuado servicio psicopedagógico y social.

Como lo consignara el Rector Emérito de la UCU, en oportunidad de la conmemoración del trigésimo aniversario de inicio de la actividad académica de la Casa: “siempre nos ha conmovido recordar... que en medio de una confrontación que enfrentaba hermano contra hermano en forma salvaje, en los marcos de la insurgencia jordanista y de las acciones contrainsurgente del Gobierno Federal, primero, bajo la presidencia de Sarmiento y luego en la gestión de Avellaneda, los fundadores de “La Fraternidad” constituyeron una sociedad sin fines de lucro, dedicada con exclusividad al proceso educativo. Había que reponer el tejido social desgarrado por la guerra civil y el aporte realizado por la vieja y querida institución ha sido considerable. Allí está el origen de la Casa (UCU), puesta por los fundadores al servicio del país y de la provincia (...)”

Política de nuevas aperturas de “La Fraternidad”: el proyecto universitario

“La Fraternidad” consideró entre su política de nuevas aperturas la figura del proyecto educativo universitario. El mismo se esbozó entre los años 1960 y 1969, bajo la presidencia del doctor Héctor B. Sauret, en el marco de la política que el Consejo Directivo denominó “Nuevas Aperturas de La Fraternidad”.

La raíz del planteo del proyecto educativo universitario de la Asociación, se remonta a la tesis de Amadeo J. Tabier, en el transcurso de su presidencia en 1886, cuando definió a la institución como una avanzada en la lucha por una cultura popular y por robustecer las bases obtenidas desde 1877 al servicio de la causa fraternal, ampliando el acceso a la cultura de los sectores populares, pero a toda la cultura en función de sus propios desarrollos.

En la médula del proyecto fraternal de las políticas de apertura de la década del 1960, se vislumbra un profundo sentir por el desarrollo regional mesopotámico y en especial de la Provincia de Entre Ríos, tal como se vislumbra en el Memorial presentado por el Dr. Héctor C. Sauret, a la Secretaría de Estado de Cultura y Educación de la Nación, con fecha de abril de 1970.

El mismo expresaba en dicho documento, sustancial para comprender los fundamentos de la respuesta a las necesidades de la región, que la provincia de Entre Ríos, poseía un privilegiado emplazamiento en la geografía nacional, pero que esto no fue garantía de un desarrollo económico – social, cultural y político sostenido y armónico.

No obstante, había contribuido históricamente, a partir de sus características económicas, al grandioso crecimiento y expansión del Puerto de Buenos Aires y del eje industrial que se extendía desde Santa Fe hasta la ciudad de La Plata.

A pesar de esto, se había convertido en un área de la región pampeana deprimida económica y socialmente, especialmente a partir de su insuficiente desarrollo industrial.

Por otra parte, el área metropolitana concentraba la gran industria y los más importantes centros universitarios y de investigación en Ciencia y Técnica por aquel entonces, lo que afectaba profundamente a la dinámica emigratoria de la Provincia al perder parte de su población crecientemente debido a los escasos y magros recursos salariales y a la falta de satisfacción de necesidades de formación especialmente de educación superior.

Hacia 1970, Entre Ríos, era un claro ejemplo de los desajustes de desarrollo económico y educativo de un modelo de crecimiento agotado.

La realidad educativa de la provincia presentaba en el contexto de creación de la Universidad de Concepción del Uruguay las siguientes características:

    i. Desgranamiento en la enseñanza primaria y media,
    ii. Emigración de los jóvenes que se hallaban en condiciones de realizar estudios superiores universitarios y no universitarios.
    iii. Frustración de todos aquellos que no disponían de los medios económicos para dejar la provincia y continuar su formación cultural fuera de ella.
    iv. Una insuficiente estructuración de Educación Superior: una Facultad de la UCA, un curso anexo de la UNL, dependencias de la UTN y establecimientos de menor jerarquía académica localizados en diferentes puntos de la provincia.
    v. La imposibilidad de asegurar un proceso educativo fuera de la provincia dada las condiciones socioeconómicas de su población.

De esta forma la Universidad de Concepción del Uruguay, tendería a afianzar la población local mediante la integración dentro del medio provincial y regional, construyendo una identidad institucional en base al desarrollo de estudios superiores y la investigación científica y técnica.

La Universidad actuaría en el horizonte contexto económico, social y geográfico descripto; y se armonizaría con el proceso de desarrollo general que el gobierno nacional de aquel entonces impulsaba.
     
A esta posibilidad de responder a una demanda del medio respecto de lo educativo, como así también de impulsar junto a las políticas nacionales de desarrollo procesos de cambio en la región, debemos sumarle otro argumento establecido en el proyecto original que toca dos cuestiones relevantes por aquel entonces: la seguridad en las regiones fronterizas del país y la ubicación estratégica internacional, de Concepción del Uruguay, en tanto centro urbano, emplazado en la Cuenca del Plata, que lo potencia en su vinculación con los países hermanos del Uruguay y del Brasil fundamentalmente.

Fue así que la Universidad de Concepción del Uruguay se fundó por decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1305/71 proponiéndose como meta original estudiar e investigar científicamente la problemática regional, a los efectos de proponer soluciones acordes con los grandes problemas económicos - sociales que habían postergado el desenvolvimiento de nuestra provincia en el marco de un proyecto de desarrollo nacional.

Desde esta perspectiva general la Universidad de Concepción del Uruguay orientaría sus carreras, investigaciones y estudios a la satisfacción de las necesidades regionales:

    i. Baja productividad agropecuaria,
    ii. Insuficiencias viales,
    iii. Escasez de mano de obra calificada en la construcción de viviendas y urbanismo,
    iv. Preparación de expertos en la dirección de empresas y establecimientos industriales, comerciales y agropecuarios.

Por ello, la actividad académica se estructuró inicialmente con la Facultad de Ciencias Económicas, la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias, la Facultad de Vialidad, Arquitectura y Urbanismo.

De esta forma la Universidad de Concepción del Uruguay, creada por el Honorable Consejo Directivo de “La Fraternidad” conducido, a la sazón, por su ilustre presidente y Rector Fundador, Dr. Héctor Buenaventura Sauret, consolidó la misión que le impusieron sus fundadores en 1877, “ejercitando las garantías constitucionales sobre iniciativa privada y libertad de enseñanza”.

Pero a su vez, participó activamente en un proceso de recuperación histórica de la Provincia de Entre Ríos en materia de Educación Universitaria.

Retomando las palabras de nuestro rector emérito en su exposición con motivo del treinta aniversario de la Universidad de Concepción del Uruguay, encontramos el sentir de esta visión:
“Corresponde valorizar la creación de la UCU como una iniciativa de la Fraternidad promovida en un contexto de reparación histórica de Entre Ríos, que había quedado excluida del escenario universitario nacional, por decisiones a nuestro juicio equivocadas del Presidente Roca y del Gobernador Racedo, adoptadas en los años ochenta del siglo XIX. Una visión retrospectiva del proceso universitario de nuestra provincia, se torna absolutamente necesaria en esta evocación para revalorizar la obra de nuestros fundadores y para identificar adecuadamente nuestro proyecto institucional.

Comencemos por recordar el estado de la educación superior en la Confederación Argentina al momento en que Urquiza promulgó el Pronunciamiento, en 1851, dando un paso fundacional del ciclo que nos condujo a la organización de la nación en 1853, con la sanción de la Constitución Nacional.

En ese momento el país contaba con tres centros de formación de profesionales: la Universidad de Córdoba, la Universidad de Buenos Aires y el Colegio del Uruguay.
Luego, entre 1852 y 1861, vivimos el ciclo de la separación del Estado de Buenos Aires tras la Batalla de Caseros.

Dicha fractura nacional desvinculó la “Universidad de Buenos Aires” del sistema de educación superior de la Confederación Argentina; los establecimientos de esta última se reducen a la Universidad de Córdoba y al Colegio del Uruguay.

Durante la secesión del Estado de Buenos Aires de la Confederación Argentina la Universidad de Buenos Aires se desvincula del sistema nacional de educación superior.
Después de la Batalla de Pavón en 1861 comienza una etapa de objetiva declinación de Entre Ríos. Esa tendencia culmina en el ámbito de la educación superior en 1883, durante la presidencia del General Roca y en la gestión del Gobernador Racedo en una prolongada frustración.

En efecto en ese marco histórico se dictó el decreto provincial del 18 de septiembre disponiendo el traslado de la Facultad de Derecho – ubicada en el Colegio del Uruguay – a Paraná, implicando el fin del aula pues ella no entró en operaciones.

Desde entonces hasta comienzos de los años setenta del siglo XX los entrerrianos quedaron excluidos del mundo universitario.

Fue a partir de 1965 que en el ámbito interior de “La Fraternidad” comienza el debate sobre la conveniencia de evolucionar desde la faz de la educación secundaria hacia la etapa superior de la vida universitaria, coincidiendo con una corriente de pensamiento que se operaba en el seno de la sociedad uruguayense, orientada a promover emprendimientos similares desde la perspectiva de la gestión estatal.

Hacia fines de 1969 se crea la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la Universidad Tecnológica Nacional y en 1971 se funda la Universidad de Concepción del Uruguay, luego, en 1973 se forma la Universidad Nacional de Entre Ríos.
Esas decisiones – tanto de origen privado como de vertiente estatal – debemos ponderarlas como una verdadera reparación histórica”.

Estado del Proyecto Universitario y visión prospectiva

La UCU se define como un centro de estudios, investigación y cultura y asume, actualmente entre sus finalidades y funciones, las enunciadas por los arts. 28 y 4 de la Ley de Educación Superior Nº 24.521/95. Su historia marca una impronta sólida, con una fuerte cultura institucional y con identidad grupal de sus integrantes.

Por su procedencia fundacional asimila los valores de solidaridad y servicio, y al mismo tiempo va construyendo un perfil institucional donde se aúnan como metas, la formación profesional de excelencia y la atención de los problemas regionales y nacionales, a través de la transferencia de conocimientos y tecnología productos de la investigación.

Son los problemas regionales y nacionales los constituyen los desafíos que los graduados de la UCU deberán enfrentar ya que desde sus inicios, la Universidad se propuso:

  • Generar una oferta diversificada de calidad y adecuada a las necesidades de la sociedad local.
  • Lograr la mayor eficiencia posible en el uso de sus recursos con destino al cumplimiento de sus metas.
  • Trabajar en pro de una mayor equidad en el acceso de los jóvenes a las carreras universitarias, de total conformidad con sus objetivos estatutarios.
  • Contribuir al fortalecimiento del Sistema Educativo con una oferta privada al servicio de los más necesitados y los intereses regionales.


Desde 1971 al 2003, la Universidad de Concepción del Uruguay ha avanzado en su perspectiva de desarrollo pasando de su unidad comunal inicial a una visión de alcance regional, y que actualmente se encuentra en un proceso de consolidación de unidad en la diversidad.

En 1990 logró su autorización definitiva por resolución ministerial Nº 2325. Actualmente la Universidad de Concepción del Uruguay cuenta con 5 Facultades:

    i. Facultad de Ciencias Económicas,
    ii. Facultad de Ciencias Agrarias,
    iii. Facultad de Arquitectura y Urbanismo,
    iv. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales,
    v. Facultad de Ciencias de la Comunicación y la Educación.

Las diferentes carreras pertenecientes a las mismas se encuentran emplazadas en su Sede Central (en Concepción del Uruguay), sus Centros Regionales de Gualeguaychú, Federación, Paraná y Rosario y demás unidades académicas dependientes de estos últimos.

En su Estatuto Académico la Universidad de Concepción del Uruguay considera que son finalidades y funciones generales de esta Universidad las enunciadas por la Ley de Educación Superior N° 24.521:

  • investigar y considerar todas las cuestiones ligadas al desarrollo económico-social y cultural nacional, provincial y regional.
  • facilitar y promover la incorporación de nuevas ciencias y técnicas productivas dentro de la sociedad, a fin de que mediante su aplicación, sea posible consolidar altos niveles de productividad económica.
  • contribuir al crecimiento y desenvolvimiento de la economía industrial y agropecuaria, así como también, del sistema vial, de comunicaciones y energía, a cuyo fin promoverá la extensión de servicios al ámbito social.
  • aportar mediante el establecimiento de nuevas profesiones y técnicas un continuo mejoramiento de la mano de obra y de la inteligencia regional.


Esta universidad en tanto institución educacional y de investigación científica y técnica superior, entiende como su misión específica la de crear, preservar y transmitir la cultura nacional, así como sus tradiciones; esta misión es armónica con el conocimiento y divulgación de la cultura universal, la cual se deberá cultivar respetando y cuidando la pureza de sus fuentes y desenvolvimientos.

Reconoce la libertad de enseñar, aprender e investigar; proclama su absoluta identidad con los intereses de la Nación, de su progreso general y del bienestar social de su pueblo; sostiene y se compromete a defender la soberanía nacional y el irrenunciable derecho de los argentinos a consagrar un pleno desarrollo de nuestras potencias materiales, espirituales y culturales como medio para construir un gran país.
   
Quienes contribuyeron a la creación de la UCU entre 1965 y 1971 tienen una perspectiva muy positiva sobre su existencia actual y sobre su futuro, sin perjuicio de remarcar de la necesidad de revisar permanentemente la experiencia transcurrida, en el marco de un nuevo contexto socio – histórico y con los requerimientos de normativas de educación superior distintos a los del inicio de la misma (transición legislativa: leyes 14.457/58, 17.604/69 y 24.521/95).

Es por esto que en el año 2003 se ha emprendido un proceso de autoevaluación de la institución a la luz de los requerimientos de la Ley de Educación Superior Nº 24.521/95, promoviendo la realización de un Plan de Desarrollo Institucional para los próximos años.

Se han llevado a cabo a la fecha varios talleres sobre sensibilización académica en los temas de autoevaluación; evaluación externa periódica, acreditación de los ofertas de postgrado y de grado de carreras bajo control del estado (arts. 39, 43, 70, 71 y 72 LES), y planes estratégicos de desarrollo en el marco de la ley de educación superior (conf. Art. 44 LES y art. 12 inc.ll, que dispone el plan de desarrollo sexenal).

Una detenida mirada diacrónica sobre el pasado institucional de la Universidad de Concepción del Uruguay obliga considerar los tiempos de transformación en que se ha incurrido, observar los cambios realizados desde la “perspectiva comunal” fundacional hacia la consolidación de la visión regional actual, las nuevas áreas disciplinarias y la diversificación de perfiles concretada, jerarquizando las instancias de gobierno y administración.

Estos desarrollos institucionales ponen, a los miembros del actual gobierno de la Universidad, en el profundo compromiso de consolidar a la misma en tanto institución de educación superior en un contexto de nuevos desafíos locales y globales.

En tal sentido, un aspecto significativo del actual compromiso histórico de la Universidad de Concepción del Uruguay con su futuro de calidad educativa se encuentra en hacer frente a los problemas académicos comunes – a nivel nacional - vinculados al acceso, la retención y la graduación, dado el destacado crecimiento de la matricula consolidada.

Se aprecia como importante también alcanzar la consolidación y el afianzamiento académico de la UCU en su rol regional, al crear los centros de Federación, Gualeguaychú, Paraná y Rosario, así como diversas unidades académicas en Santa Fe y Entre Ríos.

Otros temas, actualmente en consideración, se refieren específicamente a la adaptación de los grados a las nuevas modalidades vigentes y la ampliación de las ofertas de postgrado, como así atender a la progresiva internacionalización, estimulando el retorno de los graduados a la vida académica de la Universidad y, por supuesto, adoptar la evaluación externa y la acreditación como método de mejoramiento continuo.

Todo el proceso de construcción académica e institucional emplazado desde 1971 es afirmativo, especialmente en el último lustro cuando se inicia la faz de la post-titulación, el acuerdo de cooperación internacional con la Universidad de Bari y las aproximaciones con la “Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria “(RLCU), tendencias que se deberán consolidar y ampliar como nueva política de cooperación de la institución.

Por último la Universidad de Concepción del Uruguay avanza sobre una redefinición de su visión en base a los componentes innovativos de la investigación, la extensión y la transferencia de los conocimientos a la sociedad, que sumados a su necesidad histórica de afianzamiento regional y progresiva internacionalización inducida por la nueva legislación, rearticulan su historia con el compromiso de desarrollo regional y nacional a través de un proyecto educativo de más de 100 años de vida.

Los tiempos de vida educativa superior de la Universidad de Concepción del Uruguay, llevan a la progresiva búsqueda de la excelencia por parte de la misma, y abre paso al reconocimiento de un renovado compromiso histórico con las problemáticas de la región.

En este horizonte de perspectivas, la consideración de los fundadores de la Universidad de Concepción del Uruguay se hace presente como una luz sabia, en su actualidad y prospectiva: “…estamos convencidos de que ésta no es, la obra de un hombre, de un grupo o de una secta. Esta Universidad sólo podrá ser realidad si sumamos el ingenio, la fuerza y la vocación de grandeza de los entrerrianos”.

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